martes, 2 de febrero de 2010

RESISTENCIA AL CAMBIO (II parte)


El aprendizaje para lograr el cambio deseado se hace a través de la ACCIÓN y LA REPETICIÓN. Si hemos aprendido a hablar, a leer, a conducir, a cocinar, a bailar e  inclusive a sonreír, porqué no podemos APRENDER a cambiar nuestros comportamientos, actitudes y creencias. Fíjate tu mismo cómo ha transcurrido la vida en ti, antes era otra época y pensabas de una manera, luego te das cuenta que ya no utilizas la máquina de escribir sino que aprendiste a utilizar el ordenador, o antes veías la televisión a blanco y negro y de repente empezaste a verla a color, hace unos cinco años no existía youtube, hoy te suscribes a la página y puedes, desde colgar videos, ver un curso de negocios hasta imágenes inéditas de la últimas noticias. Quizá echaste de menos la máquina, o el televisor a blanco y negro, pero luego todo aquello se fue olvidando en la medida en que nos abríamos a experiencias nuevas y positivas. Observa cómo transcurre la vida de afuera, noticias, novedades, modas, todo va pasando…para dar lugar a lo nuevo. Lo anterior se olvida rápidamente. Es así como funciona la vida actualmente, no podemos perder un solo minuto pensando en nuestros fracasos. En vez de perder ese minuto pensando en “la pérdida” porqué no plantearnos encontrar SOLUCIONES.   Para que se generen "soluciones"  han de ocurrir MOVIMIENTOS,  por lo tanto, HEMOS DE SER GENERADORES DE MOVIMIENTOS, GESTORES DE CADA MOMENTO QUE VIVIMOS. El resto viene por sí solo.
Las principales causas de la resistencia al cambio son las creencias y valores que conforman nuestra manera de ser y vivir la vida. Valdría la pena revisar todos aquellos valores y creencias que puedan estar obstaculizando el camino para llevar a cabo cambios necesarios. No podemos escoger nuestro país de nacimiento, ni nuestros padres, ni el ambiente ni las circunstancias, pero si podemos cambiar muchos componentes que forman parte de todo ese grupo y que quizá no sean los más adecuados para nuestra propia forma de sentir y ser.
Hay personas que sienten una opresión dentro de sí, viven insatisfechas siempre, aún a pesar de poder cubrir sus necesidades básica o tener más de lo necesario. Cada persona es única y por ello lo que para UNA PERSONA ES SUFICIENTE, para otra NO LO ES, y ese pequeño detalle, hará que tenga consciencia de su insatisfacción y emprenda un camino para buscar movimientos, sucesos que le lleven a aquello que ASPIRA O DESEA o por el contrario se “conforme” con lo que te “tocó” vivir.
Es el momento de DECIDIR el cambio que quieres. Querido lector, te ánimo a que no te conformes con la vida que llevas, tu puedes llegar más alto, no solo en logros profesionales o económicos, sino en todo aquello que forma parte de tu vida “interior” de tu “sentirte verdaderamente en paz contigo mismo”.

Un abrazo,
JAQUELIN LORZA

RESISTENCIA AL CAMBIO (I parte)

Adquirir la consciencia de que nuestra vida necesita un cambio viene acompañado del QUERER dar el primer paso para ese cambio, desearlo y sentir toda la fuerza necesaria para empezar. Cambiar comportamientos, hábitos, creencias que hasta el momento nos han acompañado no es tarea fácil y se requiere de una gran voluntad para lograrlo.
Cuando una persona DECIDE EL CAMBIO permite que algo nuevo entre a su vida. La persona debe saber que en su proceso se presentarán diversos factores necesarios para llegar al objetivo. Una de las primeras sensaciones que una persona experimenta ante el cambio es una gran ansiedad sea esta positiva o negativa provocada por “lo que se va a producir”, siente un vivo deseo de ese cambio pero a la vez le invade el “miedo a lo desconocido”. La persona piensa en su momento actual y en lo que “posiblemente” podría ser su vida después del cambio. Por lo general las personas acceden a esa primera etapa de “experimentación” y se sienten muy animadas efectuando cambios de comportamientos y actitudes, atreviéndose a decir NO, exigir el sitio que le corresponde o defendiendo sus derechos; en general se sienten muy seguras de sí mismas.
Durante el proceso y una vez la persona ha empezado a experimentar cambios positivos, de repente puede llegar a experimentar la sensación de AMENAZA, siente que ha ganado un gran territorio pero esto a la vez le provoca inseguridad, no sabe qué pasará después de tantos “movimientos” y cambios. Se empieza a preguntar si realmente aquello nuevo es cierto y duradero. En muchas ocasiones la persona se plantea retroceder hasta el punto de partido, hacia las experiencias que “YA CONOCE” y que han formado parte de su vida durante mucho tiempo.
Efectivamente, todo movimiento provoca otro movimiento y obligatoriamente el paisaje cambia. La persona empieza a sentir temor por esta pérdida y se resiste entonces al cambo. Le vienen sensaciones como el no recuperar más a las personas que conforman el paisaje, o que estas personas le abandonarán y ya no le querrán y un sinfín de preguntas encaminadas a justificarse las posibles “perdidas”.
Aquí es donde entra la habilidad del consultor o terapeuta. Cómo lograr mantener el equilibrio y la sensación de bienestar y seguridad en el cliente ante los nuevos movimientos?

Un abrazo,
JAQUELIN LORZA